
No es elogio, ni despedida.
Y vivir, vivir mientras en la casa paterna
las flores secan los recuerdos,
mientras el aire congelado de los restos
de mis padres vuelan y manchan la orilla
de los sillones
y sangran la cama
vivir mientras el silencio consume mis venas
y mi sangre arde
por las veredas de la tormenta-costumbre
y tus besos no aparecen.
Vivir y con las cinco letras
con el aire impuro que dejaste
queriendo el sabor de tus besos
para cocinar un final
que no viva
y que no tenga casa.
Un final olvidado para un libro de amor.
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