domingo, 15 de agosto de 2010




No es elogio, ni despedida.


Y vivir, vivir mientras en la casa paterna
las flores secan los recuerdos,
mientras el aire congelado de los restos
de mis padres vuelan y manchan la orilla
de los sillones
y sangran la cama

vivir mientras el silencio consume mis venas
y mi sangre arde
por las veredas de la tormenta-costumbre
y tus besos no aparecen.

Vivir y con las cinco letras
con el aire impuro que dejaste
queriendo el sabor de tus besos
para cocinar un final

que no viva
y que no tenga casa.

Un final olvidado para un libro de amor.

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