domingo, 15 de agosto de 2010


Si partieras de mi cuerpo en este instante
no se irían contigo los recuerdos de tu mente.



Veo al cielo y a travez del cielo
en los conejos del cielo
y las ventanas del cielo

veo en la orilla de las nubes
el silencio y en los olores del cielo
veo también el azul,
el cielo verde

el color del cielo inconstante
y en tus ojos: el cielo

y en el cielo el amor,
amor de tus ojos.



No es elogio, ni despedida.


Y vivir, vivir mientras en la casa paterna
las flores secan los recuerdos,
mientras el aire congelado de los restos
de mis padres vuelan y manchan la orilla
de los sillones
y sangran la cama

vivir mientras el silencio consume mis venas
y mi sangre arde
por las veredas de la tormenta-costumbre
y tus besos no aparecen.

Vivir y con las cinco letras
con el aire impuro que dejaste
queriendo el sabor de tus besos
para cocinar un final

que no viva
y que no tenga casa.

Un final olvidado para un libro de amor.

lunes, 2 de agosto de 2010




Mi luna está seca y las lagrimas de mi tristeza
germinaron en notitas que no hicieron llorar mi corazón.