jueves, 1 de julio de 2010
















Elogio a la desesperanza.
Al final la pecera se quedo vacia,
los políticos no prometieron agua potable
y el alimento de nuestros frascos
se humedecio antes de alimentar a nuestros
huevecillos,
ya no seremos peces esclavos -dijo un
candidato globo.
Yo sé que no viviremos ni para
decir que somos peces,
ya seremos desayuno,
almuerzo, la comida de cumpleaños
de algún adinerado tiburón,
de una graciosa y risueña
señora ballena.
Ya no seremos peces -le dije a mis cien hijos.
Ahora estaremos servidos con pan
y mayonesa, antes de una oración
que pide la vida eterna de toda la creación.